Tú decides: Porque la resolución de conflictos no se deja en manos de terceros ni autoridades, tú eres el que mejor conoce tus intereses y por tanto el más capacitado para resolverlos, evitando la incertidumbre y sorpresas de las resoluciones judiciales.

El objetivo está en tus necesidades e intereses: Con la mediación se estudian/valoran las causas del conflicto y trata de encontrar cuáles son las mejores soluciones o acuerdos a tus necesidades e intereses.

Por una relación persistente: Acudir a los tribunales puede dividir a las personas y aumentar la hostilidad. La mediación se orienta al futuro ayudando a terminar el conflicto, sin perjudicar la relación.

La mediación nos permite expresar nuestros sentimientos y emociones presentes en todo conflicto para poder ayudar a desarrollar un nuevo entendimiento entre los participantes.

Mayor satisfacción: A causa de su participación activa, las personas que acuden a mediación tienen un mayor compromiso del mantenimiento de los acuerdos, en comparación a los que acuden a un juez para que decida por ellos. Las mediaciones terminan con acuerdos en un 80 % de los casos y perduran en el tiempo.

Flexibilidad: la mediación permite a los participantes encontrar el mejor acuerdo, es menos intimidatorio que acudir a los Tribunales, donde existe un estricto procedimiento.

A diferencia del ambiente formal, estresante e intimidante de los procedimientos judiciales, la mediación se parece más a discutir los problemas en familia alrededor de una mesa. No hay código de vestimenta, no hay reglas de evidencia, no hay confusión acerca de los términos o procedimientos legales. Los participantes son libres, en cualquier momento, a hacer preguntas, hablar en privado con su abogado, o simplemente tomar un descanso para pensar las cosas. Las mediaciones se llevan a cabo en un momento conveniente para todas las partes, pero pueden ser interrumpidas si es necesario. Dado el carácter voluntario de la mediación, los acuerdos, una vez alcanzados, casi siempre se cumplen sin dificultades.

Más rápido que acudir a los tribunales: los meses, incluso años, pueden pasar antes de que un asunto sea firme por sentencia, mientras un acuerdo mediado puede ser obtenido en un par de horas o en sesiones durante unas semanas.

Más económico: el proceso ante los Tribunales es caro, y a veces, los gastos pueden superar a los beneficios. Además si no estás de acuerdo con la mediación una vez iniciada, siempre podrá acudir a otras opciones legales, que siempre son posibles.

Intimidad: A diferencia de la mayor parte de los casos de tribunarl, que son asuntos de carácter y transcendencia pública, las mediaciones son privadas y confidenciales.